El origen y la historia del barranquismo

Si disfrutas de los deportes de aventura, entonces has llegado al lugar indicado, y es que además de practicar este tipo de actividades, aquí también puedes conocer su historia.

Por eso, a continuación te contaremos lo que debes conocer acerca del origen y la historia del barranquismo; el deporte en el que sus practicantes deben realizar rápel, saltos, nadar, e incluso escalar los barrancos de algún río.

Origen del barranquismo

El barranquismo tuvo sus orígenes en el año 1761, época en la cual Jean-Jaques Rousseau acuñó el término montañismo, siendo la ocasión ideal para que se desarrollaran diversas actividades y de la cual Cesar Briet, sacó provecho al recomendar descender a través de los ríos pero no de la forma tradicional, sino como si se tratara de un deporte.

Así, fue Briet que se dedicó a recabar toda la información requerida acerca de los barrancos, durante los años 1904-1911, sobre todo acerca de los Pirineos Altos Aragoneses.

En el año 1905, se publicó en España el primer “Manual de técnicas de descenso deportivo de cañones y barrancos”, el cual sería la guía para aquellas personas que durante varios años mostraron interés hacia ese nuevo deporte. Varios años después, en el año 1933, el primer descenso a través de un río fue registrado.

Después de la publicación de ese manual, dentro de España se empezaban a conocer nombres de diversas figuras del deporte como Luis Mariano Mateos, Enrique Salamero, Alex Batllorí, Fernando Biarge y Eduardo Gómez, los cuales lograron posicionarse como los aventureros con mayor renombre en el país, cuando de practicar barranquismo se trataba.

Entre 1950-1980 aumentó en gran medida la práctica del barranquismo, sin embargo, fue a finales de la década que este deporte logró traspasar sus propios límites, y dejó de considerarse como una actividad destinada a un grupo segmentado, para ser considerado como un deporte al aire libre al cual podía acceder el público en general.

Historia del barranquismo

El inicio del barranquismo se encuentra asociado a los primeros habitantes de cada continente, sin embargo y como resulta evidente, no era llevado a cabo como deporte o actividad recreativa, en su lugar se realizaba por una necesidad de supervivencia.

Los pescadores a nivel global solían navegar alrededor de los ríos y al hacerlo, debían navegar a través de cañones y barrancos a fin de poder capturar a los mejores peces, los cuales representaban su alimento.

Podríamos señalar que se aventuraban a ejecutar saltos al agua, deslizarse a través de barrancos e incluso escalar usando cuerdas, con el propósito de llegar a lugares nuevos en los cuales lograr encontrar alimentos, razón por la cual se veían obligados a utilizar una variedad de técnicas bastante parecidas a las usadas actualmente con propósitos deportivos, al practicar barranquismo.

Tiempo después, la espeleología, es decir, la ciencia encargada de estudiar las distintas formas geológicas, permitió el desarrollo de estudios que solo era posible llevar a cabo a través del uso de las técnicas que actualmente se conocen como barranquismo.

Asimismo, es conveniente mencionar que dentro de la historia del barranquismo existe una figura protagónica clave, un espeleólogo, escritor, aventurero y fotógrafo francés, llamado Lucien Briet, quien a comienzos del siglo XX inició varios viajes que le permitieron descubrir diversos cañones, barrancos y desfiladeros situados alrededor del Alto Aragón.

Además, acerca de los primeros pasos del barranquismo, existe un dato que destaca por ser bastante curioso, y consiste justamente en el hecho de que los barrancos eran explorados de forma ascendente en lugar de hacerlo de manera descendente, tal y como se suele realizar actualmente.

Así, los exploradores de aquellas épocas debían cargar con materiales voluminosos y de gran peso, por lo que en numerosas ocasiones la ascensión de los barrancos podría tardar varios días y también semanas.

Finalmente, un grupo de exploradores provenientes de Francia, bajo el liderazgo de Edovand Alfred Martel, intentó remontar la garganta de Olhadubie (Holzarte), en 1909.

No obstante, únicamente lograron completar la mitad del recorrido, por lo que fue en 1933 que otro grupo de exploradores de origen francés consiguió descender totalmente por primera vez una garganta.

Si deseas practicar esta actividad, no dudes en contactar con nosotros para más información.

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